Panza cervecera

Tomar alcohol se asocia con festejo y alegría, pero puede producir desde una panza prominente hasta consecuencias terroríficas, accidentes y enfermedades. Valora tu vida; los excesos no te hacen bien.

Una cena, un brindis y hasta el más inocente happy hour incluye alcohol. Pero ¿qué hay detrás del consumo exagerado? “Nuestro cuerpo no puede almacenar alcohol, tiene que eliminarlo sí o sí por la vía respiratoria, a través de la energía; cuando tomamos y comemos se elimina el alcohol, porque es tóxico. Si comemos un asado con mandioca, los nutrientes quedan en los músculos y tejido adiposo, mientras que el alcohol se utiliza como energía”, refiere Carolina Sosky, nutricionista.

Al día siguiente de haber tomado, conviene “realizar actividad física, por lo menos caminar, y tomar mucha agua, ya que la cerveza deshidrata. Mucha gente dice que es refrescante tomar cerveza por el calor, pero tiene efecto diurético. Recomiendo tomar agua aparte de cerveza, aunque nadie quiere mezclar. De lo contrario, la persona se siente hinchada, retiene líquido. Cuando tomamos cerveza, eliminamos líquido, por eso hay que tomar agua”, insiste.

Cuando beber alcohol se hace costumbre, aparece la característica “panza cervecera”, y está comprobado mediante estudios que si hombres y mujeres toman durante muchos años de su vida, conservan más grasa abdominal. Los que solo beben y no acompañan con la comida, desde el punto de vista de la absorción del alcohol, el resultado es malo, porque cuanto más vacío esté el estómago, mucho más rápido sube el alcohol, según la especialista. Además, dice que “al tomar y comer se conserva más lo que ingerimos, porque ¡se fija la grasa! El bebedor está más desinhibido y ya no selecciona lo que es saludable. El alcoholismo puede ocasionar graves e irreparables accidentes de tránsito, así que de ninguna manera se debe beber y conducir, porque la vida está primero que todo.

Bebedores de fin de semana

La gente toma mucho un viernes o sábado; sin embargo, la recomendación es no tomar demasiado. “La cerveza es la que menos calorías aporta si comparamos con el whisky y otras bebidas blancas. La cantidad ideal para el hombre es hasta tres vasos de cerveza y la mujer, dos. Sugiero no combinar con comidas pesadas, porque engordamos el doble. El exceso de alcohol produce daño, mayor probabilidad de cáncer de hígado, esófago, colon y mamas. La insuficiencia hepática, una cirrosis que puede llevar a la muerte”, expone Carolina Sosky.

Cada vez más jóvenes

El alcohol puede abrir la puerta a otras dependencias, como drogas y tabaco. Cada vez más jóvenes, los bebedores –chicas y muchachos– experimentan falta de concentración durante la resaca. “Acarrea enfermedades relacionadas con el corazón, el riñón, la piel y el cabello, así como la hipertensión”. Evitemos tomar y conducir; la cantidad de secuelas y muertes asusta. Los jóvenes toman por diversión, pero tienen que ser conscientes de que pueden hacerse daño a sí mismos y a los demás.

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