Peeling

Peeling

La palabra “peeling” proviene del inglés “to peel” que significa pelar. Es decir, se trata de una exfoliación o descamación de la piel que utiliza sustancias químicas o mecánicas sobre la piel para renovar sus capas y eliminar imperfecciones. El objetivo principal es obtener una disminución de las arrugas y, por supuesto, una piel rejuvenecida y luminosa.

Además de utilizarse para corregir arrugas finas, medias o profundas, el peeling sirve como tratamiento del acné y sus secuelas: la piel grasa y las manchas cutáneas.

Peeling mecánico: se trata de un tratamiento quirúrgico profundo de microdermoabrasión que trabaja sobre la capa córnea y la dermis. Estimula la producción de colágeno y, por lo tanto, favorece la elasticidad de la piel. Cada sesión puede durar de una a dos horas.

Peeling con láser CO2: es una técnica recomendada para suavizar líneas de expresión formadas alrededor de los labios y ojos. Además, elimina queratosis solares y seborreicas y otras lesiones provocadas por daño solar y por el envejecimiento de la piel. No es recomendable para personas con piel grasa.

Peeling químico: se coloca un producto químico abrasivo sobre la piel para que caiga y aparezca otra piel sin marcas ni lesiones. Los ácidos retinoicos, tricloroacético y fenol son algunos de los usados para esta técnica de peeling. La duración del tratamiento es de media hora.